Nicolás Keenan: el argentino que podría convertirse en primer caballero de Países Bajos

Jugador de hockey, referente LGBTQ+ y pareja del virtual próximo primer ministro neerlandés: su historia cruza deporte, política e identidad en una nueva escena internacional con acento argentino.

Nicolás Keenan

Nicolás Keenan nació en Buenos Aires en 1997 y creció entre canchas de hockey, disciplina que lo llevó a integrar la selección argentina “Los Leones”, campeona olímpica en Río 2016.
Formado en el Club Egara de España y actualmente jugador del HC Klein Zwitserland en La Haya, Keenan se consolidó como una de las figuras jóvenes más destacadas del hockey internacional.

Su carrera deportiva se combina con una vida marcada por la apertura y la autenticidad. En los Países Bajos, donde reside desde hace varios años, encontró también el amor: su pareja es Rob Jetten, líder del partido liberal progresista D66 y una de las figuras más influyentes de la política neerlandesa actual.

Tras las recientes elecciones, Jetten aparece como el principal candidato para asumir el cargo de primer ministro de los Países Bajos, lo que colocaría a Keenan en un rol inédito: el de posible primer caballero de la nación.
Sería, además, el primer hombre y primer latinoamericano en ocupar un lugar protocolar históricamente reservado a las esposas de los mandatarios.

Nicolás Keenan
Nicolás Keenan

Tras las recientes elecciones, Jetten aparece como el principal candidato para asumir el cargo de primer ministro de los Países Bajos, lo que colocaría a Keenan en un rol inédito: el de posible primer caballero de la nación.
Sería, además, el primer hombre y primer latinoamericano en ocupar un lugar protocolar históricamente reservado a las esposas de los mandatarios.

Los medios neerlandeses ya se refieren a la pareja como un símbolo de “la nueva generación europea”: diversa, abierta y comprometida con los derechos sociales. Para la comunidad LGBTQ+ global, la figura de Keenan representa un avance en la visibilidad afectiva y política de las disidencias.

En los Países Bajos, la pareja ha sido recibida con naturalidad y simpatía por la prensa local, que suele destacar la cercanía de ambos y su estilo descontracturado. En Argentina, en cambio, la noticia despertó curiosidad y orgullo: un deportista formado en clubes porteños que hoy encarna, en otro continente, una forma contemporánea de representar al país con autenticidad y afecto.

En un contexto donde el deporte profesional sigue luchando contra los prejuicios, la historia de Keenan es también una declaración de orgullo.
Su presencia en el ámbito internacional, y especialmente en un país que ya cuenta con un rey casado con una argentina —Máxima Zorreguieta—, suma una nueva conexión entre Argentina y los Países Bajos.

Si finalmente Jetten asume el cargo, el país europeo tendría por primera vez dos figuras consortes argentinas: la reina Máxima y el primer caballero Nicolás Keenan.
Una coincidencia histórica que refuerza el papel del país sudamericano como cuna de personalidades globales diversas y talentosas.

Lejos de los protocolos, Keenan continúa entrenando y participando de competiciones internacionales, sin dejar de mostrarse junto a Jetten en actos y eventos públicos.
La pareja encarna una nueva narrativa política, donde el amor y la autenticidad no se ocultan ni se negocian.

Para Argentina, su figura inspira una conversación más amplia sobre la diversidad, la diplomacia afectiva y la visibilidad queer en los espacios de poder.

Que un deportista argentino pueda transformarse en el primer caballero de un país europeo no es solo una anécdota curiosa: es una señal de cambio cultural profundo.
En una Europa donde los liderazgos comienzan a reflejar nuevas formas de familia y representación, la historia de Nicolás Keenan resume el espíritu de una generación que entiende la política, el amor y la identidad como partes del mismo juego.

Su historia también resuena en América Latina, donde las disidencias sexuales siguen buscando espacios de reconocimiento fuera del ámbito cultural. Que un argentino aparezca vinculado a una figura de poder europeo amplía el mapa simbólico de lo posible: la diversidad no solo participa, también lidera, inspira y dialoga con el mundo.

 

Fuentes:  Ámbito, TN, La Nación, El Independiente (España)

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