Lohana Berkins: «El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo»

Lohana Berkins (1965–2016) no solo fue una activista; fue una visionaria que transformó el dolor de la exclusión en un motor de cambio legal y social en Argentina. Conocida cariñosamente como la «comandanta de las mariposas», su legado es hoy la base sobre la cual se asientan muchos de los derechos de la comunidad LGBTQIA+ en la región.

De la resiliencia al activismo

Nacida en Pocitos, Salta, Lohana enfrentó desde muy joven las realidades más crudas de la marginalidad. Tras ser expulsada de su hogar a los 13 años, se instaló en Buenos Aires. Esas primeras experiencias de vulnerabilidad no la doblegaron, sino que cimentaron su convicción de que el Estado y la sociedad debían evolucionar hacia la inclusión plena.

Hitos de una lucha histórica

Su trabajo fue fundamental para institucionalizar derechos que hoy consideramos fundamentales:

  • Identidad de Género: Fue una de las arquitectas de la Ley 26.743, una legislación de vanguardia a nivel global que permite el reconocimiento de la identidad autopercibida sin necesidad de trámites médicos o judiciales patologizantes.

     
  • Visibilidad Institucional: Marcó hitos históricos, como ser la primera persona travesti en lograr que la inscribieran en la escuela secundaria con su nombre real y la primera en ocupar cargos técnicos en el Poder Judicial, dirigiendo la Oficina de Identidad de Género y Orientación Sexual en la Ciudad de Buenos Aires.

  • Organización Colectiva: En 1994 fundó ALITT (Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual), una organización clave para frenar la violencia institucional y dar voz a quienes históricamente fueron silenciadas.

La Cooperativa Textil «Nadia Echazú»: Dignidad y Trabajo

Uno de los legados más tangibles de Lohana fue entender que la identidad debe ir acompañada de oportunidades reales. En 2008 fundó la Cooperativa Textil «Nadia Echazú», un proyecto pionero en Argentina.

Esta cooperativa fue concebida como una escuela de oficio y un espacio de autogestión. Su objetivo fue romper el ciclo de exclusión laboral que históricamente empujó a las personas trans al trabajo sexual como única opción de supervivencia, demostrando que la formación y el empleo digno son herramientas de emancipación política y social.

Un legado de orgullo

Lohana se definía a sí misma desde la interseccionalidad de su origen y su cuerpo, reivindicando la palabra «travesti» con orgullo y dignidad. Su partida, un 5 de febrero de 2016, dejó un mensaje claro para las futuras generaciones: la lucha por los derechos debe hacerse con firmeza, pero también con la alegría de saber que se está construyendo un mundo más justo.

Su frase más recordada sigue vigente en cada marcha y en cada avance social: «El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo».

Ph. Subcoop

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