Desde la Secretaría de la Mujer y Diversidad de La Rioja, León Laion sostiene un trabajo que es, a la vez, institucional y profundamente humano. Su rol implica acompañar, contener y abrir rutas para quienes siguen enfrentando barreras para ser visibles en sus propios territorios. Habla desde la práctica diaria: reuniones, articulaciones y, sobre todo, escucha activa. Para él, la diversidad no es una agenda: es una responsabilidad que se ejerce con presencia real.
“Antes buscaba hacer reflexionar a toda la sociedad sobre la existencia de la diversidad. Hoy mi objetivo es llegar a las personas que necesitan saber que tienen derechos, que hay un lugar donde pueden ser contenidas en lo psicológico, en lo legal, en lo social. Que hay leyes que deben ser respetadas, sobre todo para juventudes e infancias vulneradas en su identidad u orientación.”
Para él, el verdadero cambio no está —todavía— en la sociedad en general, sino en quienes por fin empiezan a animarse:
“El cambio no lo veo plenamente en la sociedad; lo veo en quienes hoy se animan a ocupar espacios artísticos, laborales o familiares. Personas que antes no tenían coraje o vivían con temor, hoy saben que si no son abrazadas en esos lugares, existen otros donde pueden tener escucha y acompañamiento.”
Visibilidad que se construye: nuevas generaciones, nuevas libertades
La autenticidad para León no es una consigna ni un acto de valentía simplificado: es una construcción que implica memoria, heridas y un largo recorrido emocional. Cuando habla de visibilidad, no lo hace desde el espectáculo, sino desde la necesidad de reparar décadas en las que la diversidad no tenía nombre en sus territorios. Reconoce a las juventudes actuales, que se expresan con más libertad, pero también recuerda a quienes crecieron sin referentes, sin espacios de contención y rodeados de silencios impuestos.
Para él, mostrarse es una decisión íntima que nadie puede apurar, pero también es una herramienta transformadora cuando se da en el tiempo correcto y con acompañamiento real.
“No es urgente salir del clóset. El clóset no es tuyo: es de la familia o de la sociedad.”
“Cuando decidan salir, que sepan que la comunidad puede ser su primer vínculo.”
Su forma de acompañar refleja esa filosofía: escuchar, sostener, dar tiempo y abrir caminos sin exigir que nadie se exponga antes de estar preparado.
La llegada al Foro de Jujuy: vínculos, comunidad y un norte que se abraza
Para León Laion, el Foro de Turismo y Diversidad LGBT+ de Jujuy fue un espacio donde el trabajo institucional y el vínculo humano se encontraron. Llegó gracias a la conexión previa con Karina Maciel Zenteno, nacida desde la empatía y fortalecida en el hacer. En el encuentro vio algo claro: distintas provincias con los mismos desafíos, conversando desde la práctica y no desde el discurso. Más que un congreso formal, para él fue un punto de encuentro donde las experiencias se reconocieron entre sí y la comunidad empezó a tejerse con naturalidad.
“Hubo una conexión con Karina desde el primer momento, sin necesidad de decir muchas palabras.”
Acompañar a quienes están construyendo iniciativas nuevas —dice León— también es parte del rol. No solo participar, sino estar presente cuando alguien decide abrir una puerta en su territorio.
“Cuando alguien intenta algo, aunque por fuera parezca chiquito, es necesario estar, acompañar y sumar.”
En Jujuy sintió un clima que él mismo define como expansivo: el encuentro fortaleció la red entre provincias y permitió que cada quien compartiera lo que vive en su territorio.
“Encontrar gente de otras provincias, conversar, sentir que el tejido de los vínculos se agranda… fue hermoso.”
Para León, ese espacio reafirmó algo esencial: la diversidad en el norte se sostiene con presencia y con comunidad. Y cuando un foro se convierte en familia extendida, el impacto trasciende cualquier agenda institucional.
El proyecto “Enamorate en la Chaya”: tradición, diversidad y una narrativa nueva desde el norte
Para León Laion, “Enamorate en la Chaya” fue una forma de unir dos mundos que rara vez dialogan: el folclore tradicional y la expresión LGBTQ+. El proyecto nació casi de manera instintiva, a partir de una canción que lo atravesó y que —según cuenta— le permitió imaginar el videoclip incluso antes de proponerlo formalmente. La producción fue colectiva, con voluntarios de su provincia, artistas, técnicos y la Secretaría de la Mujer acompañando como institución. León buscó algo simple y poderoso: mostrar que la diversidad también es parte de la identidad cultural riojana, no como excepción, sino como presencia legítima. El video se convirtió en un gesto de libertad estética y política, sin confrontar la tradición, sino ampliándola.
“Cuando escuché ese tema, ya veía el video en el aire. Lo imaginé así como terminó siendo.”
“Lo pensé para mostrar que la tradición también puede ser diversa, sin romperla: ampliándola.”
“Convocamos voluntarios de todo tipo. Nadie tenía que ser actor; solo tener ganas de mostrarse.”
“Muchas personas se reconocieron ahí: en un folclore donde nunca habían visto una imagen como la nuestra.”
La experiencia en las montañas de Jujuy: autenticidad, exposición y libertad
La jornada en las montañas de Jujuy fue para León una experiencia intensa y contradictoria: libertad y vulnerabilidad al mismo tiempo. No estaba haciendo un show; estaba exponiendo su identidad en un territorio donde históricamente esas expresiones no existieron. La interacción con turistas y locales, las miradas, los comentarios y el paisaje hicieron del día un proceso emocional profundo. Para él, ser drag en ese escenario fue un acto de visibilidad que trasciende la estética: un mensaje para quienes no pueden expresarse, pero también una invitación a la sociedad a reconocer lo que no suele ver.
“Me sentí libre y responsable a la vez. Una sensación rara, pero hermosa.”
“En muchos momentos no sentía que estaba montado: sentía que era yo, expuesto.”
“Ir dando pasos, ver las miradas… fue fuerte. Era como estar haciendo algo que en otro tiempo nadie hubiese podido hacer.”
“Quizás alguien que no puede expresarse en ese lugar vea esto y sepa que no está solo.”
El mensaje que deja León después de esa jornada es simple y contundente: ser visible en el territorio importa. No como exposición, sino como presencia que acompaña. Su paso por las montañas no busca impactar: busca abrir un camino para quienes todavía no pueden mostrarse. Que vean que existe un lugar posible, un futuro posible y una identidad que no tiene por qué esconderse.
“Para la sociedad, el mensaje es simple: si no hay flexibilidad, no hay trayecto posible.”
“Para la juventud: vivan como quieran, sin urgencias impuestas. El clóset no es de ustedes: es de la familia o de la sociedad.”
El recorrido con León Laion dejó claro que la diversidad en el norte no nace en los escenarios, sino en los territorios que se animan a mirarse de nuevo. Sus palabras, su trabajo y su presencia en la montaña muestran que la visibilidad no es un gesto aislado: es una forma de abrir camino para quienes todavía viven en silencio. Desde MasQLine elegimos registrar estas historias porque son parte de un movimiento que crece desde abajo, con vínculos reales, paisajes que abrazan y voces que merecen ser escuchadas. Si algo nos enseñó este viaje es que cada acto de autenticidad deja huella, y que el norte también es un lugar donde la libertad puede empezar a tener nombre.






