De Salta a la Noche Bear: La historia de Nacho, el creador de Morboso Fest.

Tiene 34 años y es el cerebro detrás de una de las fiestas fetichistas que más creció en el último año. En esta entrevista, «Pepino» nos cuenta cómo transformó una crisis personal en pandemia en una comunidad que hoy llena clubes y sueña con traer estrellas de RuPaul.

Detrás de las luces rojas, los arneses y la música House de Morboso Fest, hay una historia de resiliencia y visión. Se llama Nacho, aunque la mayoría lo conoce como «Pepino», el nombre de la marca de ropa que fue la semilla de todo lo que vino después.

Nacho (34) no es un empresario de la noche tradicional. Su historia en Buenos Aires comenzó hace apenas cinco años, cuando llegó desde Orán, Salta —»del interior del interior», como él aclara— haciendo dedo en la ruta junto a su perra.

La crisis como oportunidad

Como a muchos, la pandemia lo obligó a barajar y dar de nuevo. Renunció a un trabajo convencional y, en medio de la incertidumbre, lanzó Pepino, su marca de indumentaria. Fue allí donde su instinto emprendedor detectó algo más que una oportunidad comercial: vio una necesidad comunitaria.

«Veía que había un gap, que la comunidad Bear no tenía una fiesta fetichista, y dije: ‘bueno, es el momento para nosotros'».

Aunque hoy la marca de ropa está en «suspenso» por cuestiones de producción, fue el puente necesario para construir la identidad de lo que hoy es su proyecto principal.

Morboso: De un ático a Club Dorado

El crecimiento de la fiesta fue orgánico pero vertiginoso. «Arrancamos en un ático en Pride Café con 70 personas, todos amigos», recuerda Nacho. De ahí pasaron a las Pool Parties y finalmente desembarcaron en Club Dorado, consolidando un espacio donde conviven «osos, chongos, painboys y monstras».

Pero el camino no fue lineal. Nacho confiesa que hubo noches difíciles al principio, con poca convocatoria, donde la duda acechaba. «Me agarraban esos bajones… costó encontrar nuestra identidad, saber quiénes éramos».

La inspiración para seguir vino de afuera. Mirando lo que pasaba en fiestas internacionales como Bigger (Brasil), La Leche (España) o Beef (EE.UU.), Nacho se preguntó por qué Argentina, teniendo la cultura que tiene, no podía tener algo a esa altura.

Sin pose, con comunidad

Si hay algo que define a Morboso —y a Nacho como emprendedor— es la autenticidad. «Acá no hay histeria, no es fiesta de pose. Es venir a divertirse». A pesar del éxito, mantiene los pies en la tierra: «Yo no soy nada sin la gente. Puedo traer millones de artistas, pero si la gente no viene, esta fiesta no existe».

El futuro: ¿Una Drag de RuPaul en Buenos Aires?

Mirando hacia el 2026, la apuesta se redobla. Nacho busca internacionalizar la propuesta con DJs de afuera y más producción artística. Y nos dejó una primicia exclusiva: está en conversaciones avanzadas para traer a una Drag Queen de RuPaul’s Drag Race a la Argentina.

«Estuve hablando con ella y me dijo: ‘Cuando quieras baby, voy a Argentina'», adelantó, prometiendo que MasQLine será el primero en saber el nombre cuando se concrete.

De Orán a la gran ciudad, Nacho demostró que con visión y trabajo, se pueden crear espacios donde todos tienen lugar.

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