En Jujuy, a pocos minutos de la ciudad y rodeado de verde, existe un lugar que nació de la resistencia, la paciencia y el orgullo. Ese lugar es La Gardenia Hospedaje —y detrás de esa casa, esa pileta, ese quincho y ese aire de tranquilidad, está Dana Liz, una mujer trans de 50 años que construyó su futuro ladrillo por ladrillo, contra todos los obstáculos que una vida trans en Argentina implicaba hace décadas.
No es solo un emprendimiento.
Es una declaración de existencia.
🌈 Una juventud marcada por puertas cerradas
Desde muy joven, Dana entendió lo que significaba ser una chica trans en un país que todavía no habilitaba ningún espacio para ellas.
No podía estudiar.
No podía acceder a trabajos formales.
No podía entrar a un hospital sin ser discriminada.
Se lo dijeron tantas veces que casi creyó en ese destino impuesto: “la chica trans que no llega a los 35”.
Pero eligió pelear.
Y eligió prepararse para un futuro que nadie le ofrecía.
Terminó la secundaria a pulmón, con años de esfuerzo.
Intentó estudiar Diseño en Buenos Aires, pero la discriminación institucional —de docentes, directivos y compañeros— la expulsó una y otra vez.
Sin oportunidades, trabajó en talleres de costura y también atravesó la prostitución como única salida para sobrevivir.
Nada de esto la definió.
Pero sí la fortaleció.
🧵 Diseño, costura y un oficio que sostuvo su vida
Entre cursos, talleres y manos amigas que la dejaron aprender, se formó como modista de alta costura.
Durante años, ese oficio fue su único medio para mantenerse de pie.
Pero el cuerpo se cansó:
la columna, la respiración, las horas doblada sobre telas.
Danna sabía que necesitaba otro camino para sostener su vida con dignidad.
Y ahí empezó su mayor proyecto.
🏡 El sueño que construyó sola: La Gardenia Hospedaje
Con esfuerzo de años, compró un terreno y comenzó a edificar de a poco. Primero una piscina. Luego un quincho. Y después, con cada peso que ganaba, reinvertía para levantar más.
Durante años vivió dentro del mismo quincho que alquilaba:
sacaba sus cosas, lo dejaba impecable para el turista, y al terminar el día volvía a armar su casa.
Repetirlo todos los días durante tanto tiempo fue su forma de decirse: “yo también puedo tener un futuro”.
Hoy ese sueño es La Gardenia Hospedaje, un espacio habilitado para turismo, pensado especialmente para la comunidad LGBTQ+, ambientado con la tranquilidad, los colores, los animales y la calidez que forman parte de su personalidad.
“Una persona trans también puede tener una empresa”, dice, con un orgullo que sostiene toda su historia.
🚫 La discriminación no terminó —pero ella tampoco
A pesar de lo logrado, la discriminación sigue existiendo.
Dana cuenta situaciones en las que parejas llegaron al hospedaje, la vieron a ella, y se fueron.
Esa crudeza todavía duele.
Pero también cuenta lo contrario:
cuando alguien la escucha, se abre, conversa, la conoce… termina queriendo quedarse más tiempo.
Terminan siendo amigos.
Su presencia, su altura, su fortaleza imponen.
Su voz, su sensibilidad y su forma de recibir, enamoran.
“La lucha nunca acabó”, dice.
Y ella le pone el cuerpo todos los días.
🗺️ Una anfitriona que también es guía
Dana no solo ofrece estadía.
Se está formando como guía de la zona para acompañar mejor a sus visitantes.
Desde La Gardenia Hospedaje se puede acceder a:
el dique cercano (jet ski, tablas, pesca, mates)
San Antonio: pueblo colonial de quesillos, dulces y buñuelos
El Carmen: artesanías, festivales, restaurantes y más diques
Zonas verdes poco exploradas que ella misma recorre y recomienda
Conexión rápida hacia Purmamarca, Salta y circuitos serranos
Su mirada turística es humana, práctica y sincera: quiere que cada persona LGBTQ+ viaje sin miedo, con disfrute y acompañamiento.
🌺 Un espacio para existir, descansar y sentirse en casa
La Gardenia Hospedaje es más que un hospedaje:
es un refugio construido desde la resiliencia, el amor propio y el deseo de ofrecer lo que a ella le negaron durante años.
Es un lugar para quienes buscan:
seguridad
tranquilidad
naturaleza
acompañamiento
cercanía
calidez humana
pertenencia
Un espacio hecho por una mujer trans para una comunidad que, igual que ella, merece abrir puertas sin tener que pedir permiso.
❤️ El orgullo de Dana Liz
Dana es emprendedora, anfitriona, costurera, guía, mujer trans, luchadora y visionaria.
Su historia no habla solo de superación.
Habla de futuro.
Y de algo que debería ser simple pero todavía es revolucionario:
Ser una mujer trans que construyó su emprendimiento, su casa, su espacio y su libertad.






