
Nací en Venezuela hace 36 años y estoy en Buenos Aires desde 2018. Siento que fui argentino en otra vida y regresé con un propósito que estoy decidido a descubrir, con dedicación, empatía, comprensión, respeto, humildad y mucho amor.
Enamoradizo de la vida misma, muy queer desde que tengo uso de razón, con un toque (o mucho) de excentricidad. Amo vivir en mi mundo de fantasías y estoy aprendiendo a materializar cada deseo y pasión que mi mente imagina.
Soy intenso al desarrollar mis ideas y tengo vocación de ayudar desinteresadamente a quienes se cruzan en mi camino; confío en que el universo se encarga de materializar las recompensas que cada ser merece.
Cuando conozco lugares nuevos me convierto en un niño, porque me apasiona descubrir historias, orígenes, tradiciones y culturas. Creo que cada rincón enseña algo y deja huella en mi corazón.
Canto todos los días—sobre todo temas de despecho—porque me gusta el drama, la actuación y el arte en su esencia. Bailar es una pasión que descubrí al llegar a Buenos Aires y me considero “La Fiesta” en cualquier discoteca, ya que me encanta divertirme y bailar sin tabúes, sin vergüenzas, sin importar el qué dirán; expreso en cada paso y movimiento quién soy y cómo soy.
La música electrónica me hechiza, me eleva y me conecta; siento que de alguna forma sanó mi alma, mi mente y mi corazón. También soy imperfecto, he cometido muchísimos errores, he conocido la oscuridad mísma y aprendí de ella, con mucho dolor, con vergüenza e incluso con culpa. Hoy ya no me arrepiento de nada; aunque confiezo veces me cuesta perdonarme, pero hoy sé que todo es aprendizaje y mi esparanza me ayuda avanzar y despojarme de las cadenas que me han atado.
Si leíste hasta acá, te doy la bienvenida a este espacio llamado +QLine. Acá podés ser y estar sin prejuicios, sin sentir vergüenza ni culpa, porque la libertad y la confianza son nuestro emblema. Te aceptamos y te amamos.
—Bråhăn